John Lennon ya no puedo más

El punto de partida del proyecto es un no lugar, espacio de tránsito, anónimo, funcional, el baño público. Ahí la identidad se diluye y emerge una forma de comunicación no reglada. En las paredes y en las baldosas se acumulan pintadas, declaraciones anónimas, insultos, confesiones íntimas y mensajes políticos. Antes del algoritmo, estos espacios ya operaban como plataformas de expresión colectiva, sin filtros ni mediación institucional.

Así como los muros se repintan una y otra vez para ocultar mensajes considerados impropios, hoy se eliminan discursos, se bloquean voces y se reescriben narrativas bajo la apariencia de corrección y seguridad. El gesto es similar: hacer desaparecer el rastro sin cuestionar las causas que lo generaron. Cada capa de pintura no es solo un gesto higiénico, sino también un acto de silenciamiento: una voluntad de restaurar el orden borrando las huellas del conflicto, del desacuerdo y del pensamiento incómodo. Limpiar es aquí una forma de censurar.

John Lennon ya no puedo más. Policloruro de vinilo, esmalte acrílico, spray acrílico, dripstick y barniz acrílico, 51x120x50cm.
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